Prosa y Poesía
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La Mascarada I: El Despertar

La noche despertó y cobró vida,
como si fuera parte de mi identidad.
Pensé que mis sentidos dormían,
antes de la Segunda Oscuridad…

Luna Plena

Un ventanal yacía a gran altura,
desde la cual la luna llena iluminaba
dando una sensación de amargura,
al suntuoso festín que comenzaba.

Habían máscaras tristes y sonrientes,
otras que no expresaban emoción.
Imperaban las de aspecto indiferente,
mas una entre todas llamó mi atención.

A la débil luz de candelabros antiguos,
mis ojos hallaron una mirada abismal.
Y se cruzaron, cual cruce de dos caminos,
cuyo destino los une hasta el final.

Como un ángel caído esa vez la vi,
deslizando la morbidez de su cuerpo.
Y estando frente a frente presentí,
que sus labios poseían algo nuevo.

Su beso era extraño, pero placentero.
Tenía un agradable sabor a frialdad,
que poco a poco te sumía por entero,
exhibiendo parte de su sensualidad.

Tenebrae Prima

Su notable seducción se hacía clara,
pero más clara se hacía su voluptuosidad.
Hasta que el velo de aquella mascarada,
se desvaneció con la Primera Oscuridad.

En un breve destello, me vi encadenado
a una ferviente sensación de desborde.
Y es que en su beso ella me había llevado
al punto más profundo y bruno de la noche.

La visión se hacía completamente nula,
pues reinaba una negrura irrevocable.
Perdí el sentido de dirección alguna
y me envolvió un miedo incontrolable.

Me era imposible un solo movimiento,
mas mi corazón latía con desesperación
y como un huracán, surgió un aliento,
que traía consigo la mismísima pasión.

 

El Despertar
La voz de Levana

I. Apostatio

Olvida todo lo que sabes de nosotros,
nada hay más falso que la verdad.
Aquella que nos protege de Los Otros,
que no comprenden la realidad.

Haz de estas palabras no solo un recuerdo
y así la esperanza vivirá en el eclipse.
Abre tu mente y extiende las alas del cuervo,
pues es el sello sacro de nuestra estirpe.

II. Salve!

Tú, que encontraste la inmortalidad
en la belleza grotesca de tus versos.
¡Bienvenido seas a nuestra Hermandad!
aquí no encontrarás más adversos.

Tú, que sueñas despierto sin soñar,
entiendes el mensaje y lo puedes oír.
Sabes el arcano de amar sin amar,
de vivir sin vivir, y de morir sin morir.

Los Seis

1 Hay muchos que dicen ser nuestros,
mas con la sola mirada los reconocerás.
Recíbelos con los brazos abiertos,
¡pues su mentira nos protegerá!

2 La apariencia es el éter del misterio,
que unifica el engaño con la verdad.
Concibe la importancia de este privilegio
y tus ojos verán con suma claridad.

3 No nos busques ni nos nombres,
la voz de tu obra nos convocará.
Pues es la esencia del orden,
que tu ascensión forjará.

Tenebrae Secunda

4 Cultiva tu imagen y más tu arte,
cuando veas el árido desierto.
Pues es el estigma y estandarte,
que nuestra casta lleva dentro.

5 Regocíjate en el deleite de la carne,
cuando percibas mutua atracción.
Pues de los sentidos es nuestra sangre
y nuestra más amena satisfacción.

6 Y que tu nombre no sea vano,
sea la huella firme de tus pies.
Pues será la marca de tu legado
y es la fuente de tu mayor bien.

III. Sumus

No somos el camino a las tinieblas,
ni entes que buscan la perfección.
No somos artistas, músicos o poetas,
ni una forma pura de expresión.

No somos la sangre de un beso,
ni el placer prohibido estimular.
En cambio – somos todo eso –
y más de lo que puedes imaginar.

IV.  In Sacra Introductio

Sal de donde estés – despierta y sal –
Demasiado tiempo te has ocultado.
Bebe de mis manos nuestra señal
y serás acogido como hermano.

Lloran los cielos, murmura la luna
que la noche se ha quedado sin aliento.
No puedes rechazarme – soy tuya –
Reconoce y concibe mi secreto…

Tenebrae Secunda

Su voz resonaba en mi mente,
como un susurro enoquiano.
Retorné de mi sopor lentamente
y mi asombro fue devastado.

Abrí los ojos y vi el mismo cielo,
cuya majestuosidad me embestía.
Era ella que encendía su cuerpo,
con la ansiedad de la ninfomanía.

Entonces reveló la simetría de su cara
y mis ojos no encontraron explicación
a aquella belleza sobrehumana
que sobrepasaba la perfección.

Con el primer dulce contacto,
sucumbí ante su férvida atracción.
Me sentí volar en aquel acto,
que me produjo una Nueva Visión.

La noche despertó y cobró vida,
como si fuera parte de mi identidad.
Pensé que mis sentidos dormían,
antes de la Segunda Oscuridad.

Festum

Y todo se volvió tan diferente,
cuando tomé como míos Los Seis.
Aferrándose en forma inherente
hasta el último rincón de mi ser.

Levana, Levana se hacía llamar
aquella que despertó mi instinto,
cual súcubo que busca copular,
pero cuyo origen es distinto.

El baile daba sus primeros pasos
cuando volvimos a la celebración.
Los invitados solían observarnos
apreciando al instante mi Iniciación.

Así, fue como todo tuvo sentido
y mis palabras inertes cobraron vida.
Y es que así lo escribió mi destino
en la última página que encontró vacía.

Caminaron todos a mi lado
con sus ojos fijamente en mí.
Se hizo el silencio y quedé petrificado,
cuando quitaron sus máscaras de sí…

Y vi mi rostro, en cada rostro del festín.

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